Aunque se estima que a medio plazo, unos 5 años, los avances tecnológicos permitiran disfrutar del cine y la televisión tridimensional sin gafas, en la actualidad la mayoría de los sistemas 3D necesitan del uso de gafas especiales. Existen diversos tipos de gafas 3D en el mercado. Principalmente, las gafas pasivas o polarizadas y las gafas activas.
Las gafas pasivas o anaglifas son las primeras que se diseñaron para poder ver en 3D, son las típicas gafas con lentes de dos colores distintos. Esta diferencia en la coloración sirve para filtrar de manera distinta los colores que reciben los ojos. Con la evolución de la tecnología y la mejora de la calidad de las imágenes tridimensionales ha llevado igualmente al desarrollo de nuevos sistemas de visualización. Es el caso de las gafas polarizadas. En el cine dos proyectores polarizan la luz desde un ángulo distinto para cada ojo, de modo que las gafas decodifican estas imágenes para proporcionar más calidad.

Por su parte, las gafas activas incorporan un sensor infrarrojo que sincroniza la imagen que debe visualizar cada ojo, tienen cristales LCD y un obturador activo que alterna rapidamente las imágenes de la pantalla. El parpadeo y cambio de imagen de uno a otro ojo se produce a tal velocidad que el cerebro no consigue darse cuenta del cambio y lo interpreta como una única imagen tridimensional. Este modelo de gafas activas es el utilizado para ver la televión 3D.
Cada fabricante de televisiores 3D tiene su modelo de gafas, sin embargo, se venden modelos compatibles con prácticamente todas las televisiones, todos los amplificadores y todos los reproductores de Blu-ray con tecnología tridimensional del mercado. En general, las gafas 3D son ligeras y su precio oscilas entre los 40 y 60 euros.
Por si fuera poco, ya están en el mercado, y no son demasiado costosos, televisiores que permiten recrear contenidos tridimensionales, incluyendo sistemas que permiten adaptar programas producidos en 2 dimensiones, para que el espectador no pierda la experiencia 3D.
Disfrutar de imágenes tridimensionales ya no es sólo cosa del cine. La tecnología 3D ya llegó a los hogares gracias a la utilización de estos sistemas en la retransmisión de eventos deportivos internacionales como el Mundial de fútbol de Suráfrica o Wimbledom y el desarrollo de televisores 3D.



